Francia se convirtió en el primer país del mundo en exigir por ley que los supermercados donen alimentos no vendidos pero aptos para el consumo. Desde 2016, la Ley Garot obliga a las tiendas de más de 400 metros cuadrados a firmar acuerdos con bancos de alimentos u organizaciones benéficas para redistribuir productos en buen estado. La ley también prohíbe destruir o contaminar comida desechada, como por ejemplo, verter lejía sobre ellos para impedir su recuperación. Esta iniciativa ha permitido millones de donaciones y ha inspirado políticas similares en toda Europa. 🍏






