Economía

Medio siglo de tradición florece en los campos de cempasúchil de la familia Calleja en Chihuahua

Productores locales abren sus puertas a visitantes para sesiones fotográficas y venta de flores rumbo al Día de Muertos; los ramos de flores se pueden comprar desde los 100 pesos, sin embargo, los precios bajaran con la cercanía del mes de noviembre

Cosechan la flor de cempasúchil / Foto: Alberto Hierro / El Heraldo de Chihuahua

Daniela Padilla

A orillas de la Avenida Palestina, al oriente de la ciudad, los intensos tonos naranjas y morados anuncian la llegada de noviembre en el campo de flores de Carlos Eduardo Calleja, un espacio que guarda más de 50 años de tradición familiar en el cultivo de cempasúchil y cresta de gallo, flores que cada año dan color y vida a los altares dedicados a los fieles difuntos.

“Ya tenemos varios añitos desde que empezó mi abuelo, luego mi padre y ahora nosotros. Son más de 50 años trabajando la tierra”, comentó Calleja, mientras decenas de visitantes recorrían los surcos repletos de flores listas para la cosecha.

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El productor explicó que la temporada fuerte inicia desde mediados de octubre, cuando familias acuden no solo a comprar flores, sino también a tomarse fotografías entre los campos, “desde el 15 de octubre empezamos a vender. Vienen familias a tomarse fotos, traen sus cámaras o teléfonos, y pedimos una aportación voluntaria. Ayer vinieron hasta tres novias a hacer sesiones”, dijo con satisfacción.

Además de las tradicionales flores de cempasúchil, el campo también ofrece mota de obispo —también conocida como cresta de gallo o flor de terciopelo— conocidas por su intenso color morado, crisantemos y girasoles, que completan el paisaje multicolor. Estás son las flores más utilizadas durante los festejos de Día de Muertos, debido a que, el cempasúchil, por su color amarillo era asociado al sol por los mexicas y por su aroma, se cree que sirven para guiar a las almas de los difuntos a su hogar.

Cosechan la flor de cempasúchil / Foto: Alberto Hierro / El Heraldo de Chihuahua

Mientras que las flores de terciopelo, ya sea en su color morado o rojo, a menudo simboliza el duelo y la añoranza, además que brinda un toque de color y textura a los arreglos; además, el crisantemo, es una flor que tiene un fuerte simbolismo asociado a la muerte y el duelo en diversas culturas, ya que en color morado, se usa para representar el luto, por lo que, suele utilizarse en las ofrendas y para adornar las tumbas de nuestros deudos.

El señor Carlos indicó que las ventas se realizan directamente en el campo, por manojos o por surco, según los acuerdos con cada cliente. Principalmente sus ventas se dirigen a los floristas de la ciudad, quienes llegan para comparar las flores necesarias para armar sus arreglos.

No obstante, también destacó que las y los ciudadanos pueden acudir a comprar sus ramos de flores desde los 100 pesos, aunque, conforme se acerca el mes de noviembre, el señor Carlos aseguro que los precios bajaran para cumplir con las necesidades de la comunidad.

“Aquí no surtimos florerías, ellos vienen y compran directo. Los ramos los estamos dando ahorita en 100 pesos, pero conforme se acerca el Día de Muertos los precios bajan un poco, hasta 80 o 50 pesos, depende del cliente. Lo importante es que se vayan contentos”, explicó Calleja.

Sobre las dificultades del cultivo, el floricultor reconoce que el trabajo es arduo y paciente, ya que desde el mes de marzo comienza la labor con la flor de cempasúchil, y conforme pasan los meses, prosigue a plantar las demás flores.

“El cempasúchil tarda unos cuatro meses en crecer, la mota unos cinco y otros hasta siete. Empezamos desde marzo para que en octubre todo esté listo”, comentó, agregando que, aunque la sequía afectó parte de la producción, lograron mantener las siembras gracias a una noria cercana y a las lluvias que se presentaron meses atrás, “por suerte este año sí nos llovió un poquito, eso nos ayudó mucho”.

Para Carlos y su familia, la mayor recompensa es ver florecer el esfuerzo de meses en un campo que se ha convertido en punto de encuentro y tradición local, “la satisfacción más grande es tener este paraíso. Aquí los esperamos para que vengan a conocerlo, tomarse fotos y llevarse sus flores”, invita el productor con una sonrisa.

El campo de flores de la familia Calleja se encuentra en Avenida Palestina y calle Chihuahua, el cual permanecerá abierto al público durante toda la temporada del Día de Muertos, para que la ciudadanía y turistas puedan acudir y apreciar el hermoso y arduo trabajo que la familia Calleja ha estado haciendo por más de 50 años.

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