⭕️ #Viral #NotaEspecial • 😰🛣️❌ 48 HORAS DE TENSIÓN EN MEOQUI: LA CARRETERA 45 CONVERTIDA EN TERRITORIO DE RESISTENCIA CAMPESINA
Por: Salvador López
Cd. Meoqui, Chih.– La noche cae de nuevo sobre la carretera federal 45 y con ella, la prueba de fuego para cientos de agricultores que decidieron plantar aquí, en el asfalto, su última semilla de lucha. Ya son más de 48 horas de bloqueo ininterrumpido. Dos días completos en los que la columna vertebral del tráfico norte–centro del país ha quedado completamente paralizada.
El campamento improvisado huele a leña, a tortillas recién calentadas y a cansancio. Pero también a convicción. Con víveres que llegan de las comunidades y fogatas que alumbran sus mantas, los productores de esta región mantienen cerrada la arteria nacional como rechazo frontal a la nueva Ley de Aguas Nacionales, la cual –afirman– pone en riesgo el futuro del campo mexicano.
“Si nos quitan el agua, nos quitan la vida”, sentencia un agricultor que, entre el ruido de los motores detenidos, concede una entrevista breve mientras vigila que nadie intente cruzar. Su voz se mezcla con la del viento helado que baja desde los valles.
La otra cara del bloqueo: el desespero
Este martes por la tarde, el ambiente se crispó. Transportistas provenientes de distintos puntos del país llegaron hasta el cerco para rogar, exigir y reclamar que se abra aunque sea un carril.
“Tengo familia que alimentar. Si mi tráiler no avanza, yo no gano”, grita uno de ellos frente a la línea de resistencia. Los campesinos escuchan, sí, pero no ceden. El choque de necesidades se vuelve evidente: por un lado, quienes defienden sus tierras; del otro, quienes viven de los caminos.
Hubo empujones, hubo gritos. La situación se calentó. Pero prevaleció la pausa. Los conductores se retiraron entre la frustración y la esperanza de que mañana sea distinto.
La espera se traslada a la capital del país
La atención ahora se centra en este jueves al mediodía. Una delegación de agricultores chihuahuenses viajará a la Ciudad de México para sentarse frente a funcionarios federales. “Allá es donde nos van a decir si vale la pena seguir o si al fin escucharon”, revela un líder del movimiento.
Pero queda claro: hasta que alguien firme un compromiso real, aquí nadie se mueve.
Tiempo indefinido, como en la Boquilla
“En La Boquilla estuvimos un año. ¿Cuánto vamos a durar ahora? Lo que se tenga que durar”, dice otro productor, firme, recordando la histórica toma de la presa que marcó la lucha campesina en 2020.
El mensaje es contundente: no hay fecha ni hora para liberar la carretera.
No hay excepciones para ambulancias.
No hay paso para nadie.
Solo queda una ruta alterna, por Satevó, protegida por la Policía Estatal. Una vuelta larga, desgastante, pero obligada.
La noche que no sabe si será la última
Meoqui se convierte así en símbolo de resistencia. La carretera, en un recordatorio de la fragilidad del equilibrio social. Y los campesinos, en protagonistas de una historia que sigue escribiéndose minuto a minuto, fogata tras fogata.
Mientras la segunda noche avanza y los motores apagados descansan en fila interminable, los manifestantes levantan la vista y repiten lo que ya es su mantra:
“Sin agua no hay campo. Y sin campo, no hay país.”
Salvador López Noticias
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