💸😳 “A los 14 años tenía un negocio millonario de cemento, pero mi papá me lo cerró y me obligó a estudiar.
Antes de ser empresario formal, era un chavo malísimo para la escuela. Me aburría, no iba, simplemente no era lo mío. Así que en secundaria, mientras todos hacían tareas, yo monté una comercializadora de cemento por debajo del agua, porque mis papás esperaban que estuviera en clases. Pero la neta, no iba por estar atendiendo mi changarro. Tenía como 14 o 15 años, y ya vendía toneladas de cemento de exportación. Literal. Tenía una oficina bien montada con 16 personas adultas trabajando para mí: contadores, ejecutivos, todo armado.
Un día, el director de la escuela le habló a mi papá: ‘Su hijo no viene a clases’. No que iba mal… simplemente no iba. Entonces mi papá me confrontó muy serio, y le dije: ‘Te tengo que enseñar algo’. Lo llevé a ver la oficina. No sabía nada. Cuando lo vio, no podía creerlo. Me hizo cerrarla en ese momento. Me dijo: ‘Todo a su tiempo. Ahorita tu tiempo es estudiar, no andar haciendo negocios con cemento c&/*br%n’. Y así, la gente que trabajaba conmigo, todos adultos, se tuvo que ir. Fue mi primer gran lección de que hay momentos para todo… incluso cuando ya estás rompiéndola desde morro”.
😯Arturo Elías Ayub sobre su primer negocio a los 15 años, cuando dirigía una comercializadora mientras estaba en secundaria.






